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Para obtener justicia económica para las personas trabajadoras, debemos obtener justicia racial

Hace cuatro años, nos comprometimos con la Visión para una Sociedad Justa de nuestro sindicato: en la que todos los trabajadores son valorados y todas las personas son respetadas; en que todas las familias y comunidades prosperen; y donde dejemos un mundo mejor y más equitativo para las generaciones venideras.

Pero las empresas rentables están bajando los sueldos, haciendo que más de 64 millones de personas trabajen por menos de $15 la hora. Aun con trabajos múltiples, a las personas les cuesta llegar a fin de mes, no importa cuán duro trabajen. La mayoría son personas de color. De hecho, más de la mitad de las personas trabajadoras que son negras o latinas ganan menos de $15 la hora, comparado con 36 por ciento de personas trabajadoras blancas.

Esta no es ninguna coincidencia, y nadie los entendió mejor que las personas de color que daban cuidado de salud a personas mayores y personas con discapacidades, a pesar de que las leyes laborales discriminatorias les negaban las protecciones legales básicas, y aun el salario mínimo, porque estos trabajos “domésticos” habían sido realizados tradicionalmente por mujeres negras. Estas mujeres se enfrentaron a esa discriminación — y formaron sindicatos — preparando el camino para miles de otros proveedores de cuidado en el hogar para que se unieran a SEIU y mejoraran sus vidas y las vidas de las personas que cuidan cada día.

Pero los proveedores de cuidado en el hogar son solo un ejemplo de esta clase de inequidad. Gran parte del trabajo que hacemos está mal pago y mal valorado simplemente porque es un trabajo que ha sido hecho por personas de color y mujeres. Durante décadas, nuestro sindicato ha estado luchando para obtener justicia para todas las personas trabajadoras aumentando los salarios y mejorando las vidas de sus familias, y ahora está claro que esto simplemente no alcanza. Nunca lograremos justicia económica para las personas trabajadoras sin lograr justicia racial.

Sabemos, de la formación de sindicatos, que se usan frecuentemente estrategias de “divide y reinarás” para impedir que las personas trabajadoras se unan, y la razón ha sido, históricamente, una de las formas más ponderosas para enfrentar a las personas trabajadoras entre sí. El racismo es una forma clave en que los pocos ricos estructuras y se apoderan de manera regular de nuestra economía y el gobierno para beneficiarse y perjudicar a la enorme mayoría de personas, incluyendo personas blancas.

Esto ocurre en nuestros países a diario, dividiéndonos por raza y dañándonos a todos. Por ejemplo, problemas serios que requieren la atención, como el cambio climático o el deterioro de la infraestructura, como el sistema de agua de Flint, Michigan, a menudo se ignoran o se minimizan porque sus impactos se ven primero como temas que afectan solo a las personas negras o a otras comunidades de color.

Estas injusticias forman parte del doloroso legado de esclavitud y racismo contra los negros de nuestro país, y las continuas y sistemáticas inequidades raciales y económicas en nuestro gobierno, economía y las instituciones que son más importantes para nuestras vidas cotidianas. Aun un avance como la emblemática Ley de Derechos de Voto está bajo ataque, amenazando una vez más los derechos democráticos más básicos de los estadounidenses negros. El sistema está arreglado contra las personas de color, especialmente las personas negras, que tienen una mayor probabilidad de que les vaya peor que las personas blancas en bienestar económico, vivienda, salud y, en nuestros sistemas de justicia criminal quebrado y racialmente prejuicioso, donde los negros tienen una probabilidad de ser encarcelados cinco veces y los latinos casi dos veces que los blancos.

Por ejemplo, muchos de los programas sociales y leyes que asociamos con beneficios para las personas trabajadoras, el Seguro Social, la Ley Nacional de Relaciones Laborales, la ley para Educación de Veteranos, la Ley de Cuidado Accesible, el Convenio Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESR) Artículo 6: Derecho a Trabajar, han producido resultados inequitativos basados en la raza. Han beneficiado enormemente a personas blancas y han contribuido significativamente a la brecha de riqueza y otras disparidades que vemos y experimentamos hoy.

Esta inequidad está entretejida en la estructura misma de nuestra sociedad, llamado racismo estructural porque existe atravesando instituciones y la sociedad, creando efectos acumulativos y combinados que producen ventajas sistemáticamente para personas blancas, a la vez que producen resultados adversos para personas negras y otras personas de color. El resultado de décadas de racismo estructural en nuestros países ha producido resultados trágicos.

Una serie de incidentes de alto perfil de fuerza excesiva por policías y vigilantes, y la representación excesiva de personas de color en nuestro sistema de justicia criminal durante los últimos años hizo que centráramos nuestra atención en temas que con demasiada frecuencia han sido ignorados en nuestros tres países. Subrayaron el hecho de que nunca podríamos realizar nuestra visión de una sociedad justa a menos que confrontemos el desagradable legado de la esclavitud. La mayoría de los miembros de SEIU son personas de color, y varios miles de miembros de SEIU trabajan en la justicia criminal y el cumplimiento de la ley, que pone a nuestro sindicato en una posición para hacer contribuciones únicas para deshacer la vía “de la cuna a la cárcel” y para reformar el sistema de justicia criminal. Debemos reconocer también que las políticas alrededor de la justicia criminal tendrán un efecto particular sobre nuestros miembros en la implementación de la ley.

Así que, en enero de 2015, nuestra Junta Directiva Internacional decidió tomar acción y priorizar la finalización del racismo estructural, especialmente contra los negros, como parte de nuestra agenda general del sindicato. La Junta creo una Fuerza de Tareas de Justicia Racial, con la creencia de que nuestro sindicato podría asumir la justicia racial, y necesitaba hacerlo.

Los miembros de la Fuerza de Tareas llegaron a la conclusión de que simplemente no podemos lograr justicia económica in justicia racial. Ahora mismo, aun cuando las personas trabajadoras ganen, no genera los mismos resultados para todos nosotros; es como invitar a alguien a unirse a un juego de Monopoly luego de que todas las propiedades ya han sido tomadas.

El movimiento laboral no tendrá éxito si no asumimos el desmantelamiento del racismo estructural y la finalización del racismo contra los negros. Además de ser lo correcto, también conviene a nuestros intereses. Si no lo encaramos, nos frena a todos.

Durante los últimos años hemos visto un surgimiento de personas negras, latinas, asiáticas, nativas y blancas en conjunto, dentro y fuera de nuestro sindicato, declarando y exigiendo el valor y la valía de todos, independientemente de la raza, la historia de inmigración, o la membresía en el sindicato. Juntos, tenemos una visión de un mundo diferente en que la equidad racial y económica prevalece, en que todos podemos participar, prosperar y alcanzar nuestro pleno potencial. Rechazamos el argumento de que esto es un “juego de suma cero” y que, a fin de que algunos estemos bien otros deben sufrir. Vivimos en un mundo en que hay suficiente para todos.

Por lo tanto, se resuelve que:

  • SEIU vinculará nuestras luchas para ganar justicia económica con las luchas para ganar justicia racial. Con este objetivo:
  • Estableceremos una supervisión y la rendición de cuentas de los líderes para priorizar, apoyar e impulsar nuestros esfuerzos por convertirnos en una organización antirracista.
  • Incorporaremos la finalización del racismo contra los negros a las estrategias fundamentales de SEIU y reorganizar la cultura y las prácticas de nuestro sindicato para encarar el racismo estructural.
  • Nos dedicaremos a la educación y la participación que nos apoyen para convertirnos en una organización antirracista, comenzando por una educación y participación en todo el sindicato alrededor del análisis de RJTF y sus implicaciones para nuestro sindicato, especialmente alrededor del racismo contra los negros.
  • Desarrollaremos sistemas de rendición de cuentas, incentivos y medición para que podamos convertirnos en una organización antirracista.
  • SEIU desarrollará estrategias para encarar de manera efectiva y determinada el racismo estructural y contra los negros, incluyendo:
  • Confrontar a los poderes empresarios que perpetúan el racismo contra los negros y estructural, creando diferentes resultados económicos en base a la raza.
  • Reclamando los ahorros de jubilación de los miembros y asegurando que las inversiones estén alineadas con nuestra visión de una sociedad justa.
  • Trabajando con socios para desarrollar poder en comunidades negras que:
  • Sea autodeterminante y sostenido.
  • Desafíe y desmantele directamente las estructuras que definen la inequidad económica, política y racial negra duradera.
  • Cambie significativamente tanto la política como la percepción del público.
  • Desarrolle y fortalezca la infraestructura institucional y organizacional necesaria para priorizar la equidad racial.
  • Se apoye en campañas actuales y futuras para abordar el legado de la Guerra a la Droga, la violencia que asuela a comunidades desesperadas y desatendidas, y la vigilancia policial excesiva, el señalamiento por perfil racial y el “tratamiento inequitativo” en comunidades no blancas y de bajos ingresos a través de nuestros tribunales, instituciones policiales y sistemas de justicia criminal. Esto incluye reformar los departamentos de policía, las prácticas y políticas de los tribunales civiles y criminales, y los gobiernos locales que se financian sobre las espaldas de comunidades vulnerables.